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El caso más grave de obesidad infantil

Un niño paquistaní de nombre Mohammed Abrar, actualmente es el caso de obesidad infantil más grave del mundo, superando al pequeño Arya Permana, de Indonesia, que llegó a pesar 191 kilos a sus 10 años y hoy en día a sus 13 ha perdido 100 kilos.

Con tan solo 10 años, Abrar pesa 197 kilos y debe someterse a una cirugía para salvar su vida. Seguramente te preguntarás cómo este niño ganó tanto peso, sus padres nos lo cuentan.

Abrar nació pesando 3,6 kilos y repentinamente comenzó a ganar peso, inclinando la balanza a los 19 kilos con apenas seis meses de edad. Su madre, Zaarena, relata que el apetito de este niño resultaba insaciable, de hecho cuando tenía dos años de edad, debía ingerir hasta dos litros de leche para no llorar por hambre.

Otra de las anécdotas que cuenta la madre, quien tiene otros tres hijos que no sufren de obesidad, es que Abrar era tan pesado que le tuvieron que conseguir una cama especial para dormir, y cambiarle el pañal resultaba toda una odisea que se tenía que hacer con ayuda de varias personas. Así es como luce el niño actualmente.

No es por mala alimentación

Sus padres manifestaron en diversas entrevistas que Abrar no es obeso por ingerir una mala alimentación o comida chatarra, sino porque para cubrir su necesidad alimenticia debían cuadriplicar la cantidad.

Por su condición, Abrar no ha podido disfrutar de su niñez porque se ha visto limitado para jugar con otros niños e incluso ir a la escuela. Aunque sus padres intentaron implementar un régimen de dieta con el niño, este se dio por vencido, por lo que siempre se han mantenido en la búsqueda de una opción adecuada para él.

Una esperanza de vida

Tras una larga búsqueda, los padres de Abrar dieron con el reconocido cirujano británico Maaz ul Hassan, quien tomó el caso del pequeño y le realizará una cirugía para reducir su obesidad y darle al niño el impulso que necesita para salvar y cambiar su vida.

No queda más que esperar que los resultados de su intervención sean satisfactorios y que muy pronto Abrar pueda disfrutar de esa parte de la niñez de carreras y juegos que para él estuvo un tanto restringida.

Giulia Ortiz

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